Y es así mismo como en un momento todas nuestras rutinas se conglomeraron, como nuestras visiones de ver el tiempo se unieron bajo la misma línea; se disgregaron, desaparecieron, gracias a la inmensidad de esta hermosa ciudad -aunque muchos opinen lo contrario-, la que vuelve a confirmar lo que una vez te dije, esa vez que hablamos sobre si lo que está pasando hoy nos llegara a pasar. Recuerdo como mis palabras herían tu mirada que dilataba tus pupilas pidiéndome que por favor transformara aquella atrocidad que enfatizaba un desapego en nosotros, idea contrariada a nuestra forma de compartir.
Te dije: "Si algún día llegamos a no estar juntos, no habrá necesidad de volvernos a ver, porque si antes no nos habíamos topado fue por alguna razón, si lo nuestro llega a su fin retomaremos la vida que dejamos en pausa y los caminos y vías que usábamos para vivir nuestro día a día se encargarán de recordarnos que antes de conocernos también éramos felices". Todo eso generó una gran discusión.
¿Sabes qué? estoy contenta, porque sé que has de estar bien a tu manera y que yo estoy viviendo uno de mis mejores momentos.
Finalmente fuimos dos viajeros extraños que se encontraron en el camino y que se separaron en el desvío para llegar cada quien a su destino.
¡Buen viaje!
Te dije: "Si algún día llegamos a no estar juntos, no habrá necesidad de volvernos a ver, porque si antes no nos habíamos topado fue por alguna razón, si lo nuestro llega a su fin retomaremos la vida que dejamos en pausa y los caminos y vías que usábamos para vivir nuestro día a día se encargarán de recordarnos que antes de conocernos también éramos felices". Todo eso generó una gran discusión.
¿Sabes qué? estoy contenta, porque sé que has de estar bien a tu manera y que yo estoy viviendo uno de mis mejores momentos.
Finalmente fuimos dos viajeros extraños que se encontraron en el camino y que se separaron en el desvío para llegar cada quien a su destino.
¡Buen viaje!
