Muchos saben que frecuento el café literario ubicado en el Parque Bustamante para estudiar para la tesis. Precisamente hoy, después de cuatro meses apróx. que lo frecuento, quiero hacer "pública" la dicha que me hace sentir ser testigo de quizás grandes aportes a la cultura (shí, anque shuene shúper).
Hoy, a mi lado derecho hay un hombre que está escribiendo un libro, por la ojeada que le eché (no piensen que soy psicópata, si copuchenta) lleva quince capítulos, alcancé a notar que su protagonista se llama Tom y que vivió en Londres.
La semana pasada un colombiano (por su acento lo digo) se sentó a mi lado y estaba diseñando un logo para el Movimiento de Ciclistas Furiosos y un chico que editaba algo que parecía ser un cortometraje.
He visto muchos señores y señoras haciendo resúmenes de libros de ciencias sociales probablemente para su tesis doctoral. Chicos y chicas estudiantes de derecho que llegan muy temprano con destacadores de distintos colores que estudian toda la tarde. Extranjeros que estudian español o realizan pasantías en alguna universidad, por lo general andan de a dos, es raro verlos solos, como también es raro ver que alguien lea sin lentes.
Hace un mes un chico se sentó frente mío con el mismo libro que leía, es inevitable no sentirse cómplice.
Es por eso que me considero una testigo afortunada, testigo silenciosa, que echa una miradita al costado en ocasiones para ver en que está trabajando el resto y me da ánimos de saber que la cultura no está tan perdida después de todo.