Y si lo piensas con certeza,
tal vez los caminos se revolvieron
cuando el sol cayó en la luna pintada,
junto a amanecidas de papel
en tu billetera perdida.
Casi crecí hasta el punto de no divisar
como las nubes juegan a vivir las mitades de la vida,
en el tablero del tormento acelerado.
Probablemente todo se vea inalcanzable,
pero las escaleras sin razón
nos llevan hacia donde los sueños se esconden
detrás de los brazos olvidados
que dejaron las olas la otra vez.
Pienso en las burbujas de algodón
que quisieron masticar esa melodía taciturna
que cantaba mi abuelo las tardes de ese invierno pegajoso,
que cayó del tejado sin gran aviso.
tal vez los caminos se revolvieron
cuando el sol cayó en la luna pintada,
junto a amanecidas de papel
en tu billetera perdida.
Casi crecí hasta el punto de no divisar
como las nubes juegan a vivir las mitades de la vida,
en el tablero del tormento acelerado.
Probablemente todo se vea inalcanzable,
pero las escaleras sin razón
nos llevan hacia donde los sueños se esconden
detrás de los brazos olvidados
que dejaron las olas la otra vez.
Pienso en las burbujas de algodón
que quisieron masticar esa melodía taciturna
que cantaba mi abuelo las tardes de ese invierno pegajoso,
que cayó del tejado sin gran aviso.
