miércoles, 30 de noviembre de 2011
Mamá Chela, Segunda parte
Y así pasó el
verano y la mami Chela no salía de su pieza, la Charito era la más preocupada,
como se le había recargado el trabajo y porque jamás la había visto así “parece
alma en pena” decía, un día con mis primos preparamos una obra de teatro para
animar a mi abuela y, aún así, con lo que le gustaba vernos hacer el loco, no
salió de su pieza. Hasta que llegó el día en que nos íbamos para Santiago en
patota, como siempre y tuvo que asomarse a despedirse. La Charo tenía razón,
realmente era un alma en pena, apenas asomó la nariz mi papi la pescó del brazo
y le dio un sermón, como si ella fuera su hija chica.
-
Mire mami, usted no se puede poner así porque el cabro
chico le gritó una sarta de estupideces, usted tiene más nietos que todavía
puede aprovechar y ese cabro e’ mierda va a volver pa’ las vacaciones de nuevo
y va a hacer como que na’ ha pasao’, si es un cabro chico po’ mami.
Mi papi se
equivocó en una sola cosa, el Nacho si volvió, pero no para las vacaciones, el
Nacho se fue al campo para el cumpleaños de mi mami Chela, el 2 de julio. Mi
abuela ya se había repuesto del mal rato hace rato, pero cuando el Nacho llegó
a saludarla le pegó la mensa cachetada “por insolente huevón”. La Charito nos
contó después que se abrazaron y lloraron como media hora y que después el
Nacho le hizo una torta.
Anoche llamó
la Charito, contestó mi mami, apenas colgó llamó a mi papá al celular que
todavía no llegaba de la pega, estaba como loca corría para allá y para acá y
no me quería decir qué pasaba.
-
¿Aló? Manuel, dónde vienes? – le decía con una voz que
estaba al borde de la histeria. – llamó la Charito, en la casa te cuento mejor.
Llegó mi papá
y se fueron a hablar a la pieza, al rato marcaban y marcaban números, la mami
Chela se había caído del caballo y al parecer estaba grave, la iban a trasladar
a Temuco para hospitalizarla. Mi hermano chico rompió en llanto cuando escuchó
la noticia, a mi me dio pena, pero yo sabía que mi abuela era fuerte. Cuando
mis papás fueron a comprar los pasajes
para irnos a Temuco por el fin de semana, sonó el teléfono.
-
¿Aló? – contesté.
-
¿Aló? ¿Florcita? ¿está el papá o la mamá? – era mi
Tata, su voz no me decía nada bueno.
-
No abuelo, no están ¿qué pasó? – le pregunté muy
urgida.
-
Florcita, pucha, Florcita – la voz de mi abuelo se
empezó a quebrar – Florcita, mi Chelita – y rompió en llanto – se fue, la
abuelita se fue al cielo.
No pude seguir
escuchando, colgué de inmediato, quedé paralizada un buen rato, veía como el
Manu chico me preguntaba qué pasaba, me desmayé.
Desperté entre
las cachetadas de mi hermano chico, que me repetía “despierta, despierta”. Por
dos segundas había olvidado la razón de mi abrupta baja de presión, pero
entonces resonó la voz de mi Tata en mi cabeza y los ojos e me fueron hinchando
hasta que rompí en un llanto desesperado, mi hermano me abrazaba con fuerza,
como queriendo protegerme. Al parecer ya dimensionaba lo que había pasado.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Mamá Chela, Primera Parte
Y se torna azulado- le dijo la mami Chela- con tono despreocupado- y así es como se tiñe la tela pos mija, ahora la dejo, que tengo que ir a ver las papas.
Y así mamá Chela cruzó el patio y entró a su templo inamovible; la cocina. Ahí se pasea gran parte del día, se levanta a las seis para el desayuno, termina el desayuno, asea el hogar de una “patá” y a las 10 ya está preparando el almuerzo que se sirve a la 1, menos mal que está la Charito que le ayuda con los platos, si no, la pobre no se podría tomar la siesta inmaculada de todos los días, siesta de media hora con la que queda “como renova’”, asegura con su voz llena de fuerza, lista pa’ preparar la once donde los manjares habituales del campo abundan en la mesa matriarcal.
I
Objeto igualitario ante la verdad siniestra,
Que transgrede nuestras mentes
Hablándonos de democracia
¿Democracia?
La democracia que
La señora de la esquina prolifera,
Subiéndose las faldas
En medio de las bestias
Deshojadas de cinismo.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Aparte
Quise lustrar más de una vez mis botas,
para ver si ahora el cielo me soporta,
casi ahogo mis lecciones de vivir la vida,
atrapada en un eco de saliva.
Cuando el silencio se ahorca un rato
en un nicho de zapatos,
siempre que la luna no sonría
y que siempre se acaba la comida.
Ya no escucho venir tu voz,
cuando la siento sé que es peor.
Cuando respiro el murmullo de tu oído
y siento que tu ombligo se descara,
nuestros ojos ya no sienten el sonido,
las caricias del amanecer parecen rotas,
con el viento que trae una lágrima rota,
el ocaso se come sus desgarros
y yo,
yo muero con palabras secas.
lunes, 14 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Aprendiendo
Después
de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
...entre
sostener una mano y encadenar un alma, y uno
aprende
que el amor no significa acostarse y una
compañía
no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que
los besos no son contratos y los regalos no son
promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la
cabeza
alta y los ojos abiertos, y uno aprende a
construir
todos sus caminos en el hoy, porque el
terreno
de mañana es demasiado inseguro para planes...
y
los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y
después de un tiempo uno aprende que si es
demasiado,
hasta el calor del sol quema. Así que uno
planta
su propio jardín y decora su propia alma, en
lugar
de esperar a que alguien le traiga flores.
Y
uno aprende que realmente puede aguantar, que uno
realmente
es fuerte, que uno realmente vale, y uno
aprende.
Y aprende... y con cada día aprende.
Con
el tiempo aprendes que estar con alguien porque te
ofrece
un buen futuro significa que tarde o temprano
querrás
volver a tu pasado.
Con
el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de
amarte
con tus defectos, sin pretender cambiarte,
puede
brindarte toda la felicidad que deseas.
Con
el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de
esa
persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente
acabarás no deseando volver a verla.
Con
el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son
contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o
temprano
se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con
el tiempo aprendes que las palabras dichas en un
momento
de ira pueden seguir lastimando a quien
heriste,
durante toda la vida.
Con
el tiempo aprendes que disculpar lo hace
cualquiera,
pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con
el tiempo comprendes que aunque seas feliz con tus
amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con
el tiempo te das cuenta de que cada experiencia
vivida
con cada persona es irrepetible.
Con
el tiempo te das cuenta de que el que humilla o
desprecia
a un ser humano, tarde o temprano sufrirá
las
mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con
el tiempo aprendes a construir todos tus caminos
en
el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado
incierto
para hacer planes.
Con
el tiempo comprendes que apresurar las cosas o
forzarlas
a que pasen ocasionará que al final no sean
como
esperabas.
Con
el tiempo te das cuenta de que en realidad lo
mejor
no era el futuro, sino el momento que estabas
viviendo
justo en ese instante.
Con
el tiempo verás que aunque seas feliz con los que
están
a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer
estaban
contigo y ahora se han marchado.
Con
el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir
perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que
necesitas,
decir que quieres ser amigo, ante una
tumba,
ya no tiene sentido.
Pero
desafortunadamente, solo con el tiempo...
Aprovecha tu tiempo, es muy escaso...
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