El silencio se equivoca en una mirada tardía,
y los hoyuelos de los rostros se esconden bajo sábanas sucias,
mientras la razón explica, o al menos eso intenta.
Sin embargo, las lágrimas secas en un pañuelo,
asumen el cinismo revuelto
de la timidez cobarde en un día seminublado.
Los pedazos de un terciopelo rasgado
admiran la indiferencia cansada
del último recuerdo escondido en el cajón.
y los hoyuelos de los rostros se esconden bajo sábanas sucias,
mientras la razón explica, o al menos eso intenta.
Sin embargo, las lágrimas secas en un pañuelo,
asumen el cinismo revuelto
de la timidez cobarde en un día seminublado.
Los pedazos de un terciopelo rasgado
admiran la indiferencia cansada
del último recuerdo escondido en el cajón.


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