Bien dicen que la vida mata
y que el hambre te aniquila,
sin pensar en aborrecer,
se pierde el sentido siniestro de la vida misma,
preguntas imbéciles victimizantes
ahogan los trastes sucios en la mesa,
los libros gritan dignidad,
cuando sinceramente jamás la tuvieron.
Simpleza de la nada,
cálculos lógicos ineptos,
mente atolondrada
revuelta entre las variables
que persiguen al anochecer.
Y quién dijo que había que ser alguien?
Y quién fue el que empezó por hacer caso?
Límites insertos en las especializaciones,
en la fragmentación del saber,
sesgado a la mazmorra.
Finalmente todos terminaremos
como en Farenheit 451.
y que el hambre te aniquila,
sin pensar en aborrecer,
se pierde el sentido siniestro de la vida misma,
preguntas imbéciles victimizantes
ahogan los trastes sucios en la mesa,
los libros gritan dignidad,
cuando sinceramente jamás la tuvieron.
Simpleza de la nada,
cálculos lógicos ineptos,
mente atolondrada
revuelta entre las variables
que persiguen al anochecer.
Y quién dijo que había que ser alguien?
Y quién fue el que empezó por hacer caso?
Límites insertos en las especializaciones,
en la fragmentación del saber,
sesgado a la mazmorra.
Finalmente todos terminaremos
como en Farenheit 451.

No hay comentarios:
Publicar un comentario