Instrucciones para un mundo a color
se esconden tras los matorrales
de una tierra desconocida,
como si fuése fácil soportar la almohada una vez más,
frente al angustiante cambio ante el teléfono
que conoce grandes mentiras,
grande máscaras de la realidad,
el cinismo hecho por el ser humano.
Por una vez más la basura pasó
y se llevo lo que realmente servía,
mientras que en casa la hediondez era más intensa.

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