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miércoles, 4 de julio de 2012

La misión de enseñar filosofía


La enseñanza de la filosofía en nuestros tiempos a cualquier mortal le parecería un mero desperdicio de tiempo ¿por qué hoy en día estudiar filosofía parece ser una actividad reprochable? Más aún ¿por qué estudiar pedagogía en filosofía torna se torna como una actividad más reprobable socialmente? Parece una burla al sistema cada vez que un individuo año a año decide dentro de su total libertad postular a la carrera de filosofía. Sin embargo, como en todo ámbito siempre hay una excepción a la regla  que no puede atenerse al marco de la ejecución pragmática, no porque sea un desastre en ello, sino porque hay un vacío que sólo puede ser “satisfecho” a través del cuestionamiento continúo y el asombro que producen nuevos saberes que nos invitan a la reflexión de nuestro entorno y que, más aún desea compartirlos mediante la enseñanza de la filosofía en las aulas de la escuela.
Sin embargo vuelvo a cuestionarme ¿por qué ser reflexivo es mal visto? ¿Será que la filosofía está estigmatizada en el inconsciente colectivo con aquellos saberes que parecen ser añejos y ajenos a los acontecimientos que hoy suceden? De qué me sirve utilizar el método socrático para cuestionarme los valores de la sociedad en la que vivo inserta, si tengo internet y google para buscar posibles respuestas ¿cierto? Hemos de admitirlo, el sistema dominante nos ha llevado a una encerrona, nos ha puesto más trabas que apoyos para la enseñanza de esta disciplina ¿Cómo a un estudiante entre 15 y 18 años le va a importar darse el tiempo para cuestionarse planteamientos de la vida si está constantemente bombardeado de excesiva información? ¿Cómo se dispondrá al acto reflexivo si tiene cientos de aparatos tecnológicos y actividades  a su alrededor que lo desvían de este fin? Entonces en qué recae la tarea del docente de filosofía: En recuperar esa capacidad crítica-reflexiva que se encuentra en los estudiantes, además de ayudar a reforzar el pensamiento lógico matemático. Pero otra misión que se antepone a esto es re-encantar a las nuevas generaciones con la filosofía, ayudarlos a que aprendan a valorarla. “La filosofía es necesaria a la raíz del hombre, a la vida humana, es una necesidad antropológica universal, aunque no todos sean capaces de apreciar esa necesidad con igual celeridad.” (Corzo, 2009), esto debido a la fugacidad de los valores y relaciones que se dan en la actualidad.
La filosofía hace una invitación a detenernos, a observar nuestro contexto en el que nos desenvolvemos. En este mismo sentido debemos invitar a los estudiantes de la manera más atractiva posible, respondiendo a las necesidades que han generado con la implementación de las nuevas tecnologías. Debemos desmitificar la filosofía, mostrarles que esta disciplina no se reduce a un mero discutir por un tema sin fin (aunque sigan existiendo temas de los que aún no encontramos solución), sino que la filosofía también trata de analizar los distintos paradigmas por los cuales nos regimos, develar las falencias y buscar nuevas soluciones para mejorar nuestro alrededor.
Si llegamos a permitir que se sigan reduciendo las horas pedagógicas de nuestra práctica como docentes estaremos facilitando que la escuela sea una fábrica de seres robotizados, porque “La filosofía permite, de manera sintética, heredar la sabiduría acumulada en la historia de la humanidad.” (Corzo, 2009). Estaríamos permitiendo que las elites finalmente cumplan con su cometido; dominar por completo a los individuos, dominar por completo a una masa que se mueve a su antojo. Bauman señala “(…) el trabajo del pensamiento crítico es sacar a la luz los muchos obstáculos que entorpecen el camino hacia la emancipación”. (Bauman, 2004).
Con esto respondo una de las interrogantes planteadas anteriormente, es mal visto ser reflexivo, es mal visto estudiar filosofía porque es llenarse de armas para poder hacer frente al sistema que nos domina y el enseñar filosofía es mucho peor, porque tal como dijo un 31 de agosto del 2011 Arturo Martínez, Presidente de la CUT de nuestro país, refiriéndose a los profesores de filosofía: a los cabros les llenan la cabeza de porquerías, para que salgan a tirar piedras y hacer desórdenes". Si llenar de porquerías la cabeza de los estudiantes es llenarlos de cuestionamientos, entonces sí lo hacemos, claramente no les enseñamos a tirar piedras, pero sí les mostramos el derecho que tienen como seres humanos de hacerse preguntas, de asombrarse ante lo desconocido, de asumir la ignorancia para incentivar un nuevo conocimiento. Pero si hacer desórdenes y tirar piedras se trata de otorgarles las armas necesarias para la construcción del pensamiento crítico, para que ellos puedan rebatir ante lo que nos les parece justo como individuos, como sujetos sociales, entonces sí lo hacemos. Savater no lo puede ejemplificar mejor “El objetivo explícito de la enseñanza en la modernidad es conseguir individuos auténticamente libres” (Savater, 1997).

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