La
enseñanza de la filosofía en nuestros tiempos a cualquier mortal le parecería
un mero desperdicio de tiempo ¿por qué hoy en día estudiar filosofía parece ser
una actividad reprochable? Más aún ¿por qué estudiar pedagogía en filosofía
torna se torna como una actividad más reprobable socialmente? Parece una burla
al sistema cada vez que un individuo año a año decide dentro de su total
libertad postular a la carrera de filosofía. Sin embargo, como en todo ámbito
siempre hay una excepción a la regla que
no puede atenerse al marco de la ejecución pragmática, no porque sea un
desastre en ello, sino porque hay un vacío que sólo puede ser “satisfecho” a
través del cuestionamiento continúo y el asombro que producen nuevos saberes
que nos invitan a la reflexión de nuestro entorno y que, más aún desea
compartirlos mediante la enseñanza de la filosofía en las aulas de la escuela.
Sin
embargo vuelvo a cuestionarme ¿por qué ser reflexivo es mal visto? ¿Será que la
filosofía está estigmatizada en el inconsciente colectivo con aquellos saberes
que parecen ser añejos y ajenos a los acontecimientos que hoy suceden? De qué
me sirve utilizar el método socrático para cuestionarme los valores de la
sociedad en la que vivo inserta, si tengo internet y google para buscar
posibles respuestas ¿cierto? Hemos de admitirlo, el sistema dominante nos ha
llevado a una encerrona, nos ha puesto más trabas que apoyos para la enseñanza
de esta disciplina ¿Cómo a un estudiante entre 15 y 18 años le va a importar
darse el tiempo para cuestionarse planteamientos de la vida si está
constantemente bombardeado de excesiva información? ¿Cómo se dispondrá al acto
reflexivo si tiene cientos de aparatos tecnológicos y actividades a su alrededor que lo desvían de este fin?
Entonces en qué recae la tarea del docente de filosofía: En recuperar esa
capacidad crítica-reflexiva que se encuentra en los estudiantes, además de
ayudar a reforzar el pensamiento lógico matemático. Pero otra misión que se
antepone a esto es re-encantar a las nuevas generaciones con la filosofía, ayudarlos
a que aprendan a valorarla. “La filosofía
es necesaria a la raíz del hombre, a la vida humana, es una necesidad
antropológica universal, aunque no todos sean capaces de apreciar esa necesidad
con igual celeridad.” (Corzo, 2009) , esto debido a la
fugacidad de los valores y relaciones que se dan en la actualidad.
La
filosofía hace una invitación a detenernos, a observar nuestro contexto en el
que nos desenvolvemos. En este mismo sentido debemos invitar a los estudiantes
de la manera más atractiva posible, respondiendo a las necesidades que han
generado con la implementación de las nuevas tecnologías. Debemos desmitificar la
filosofía, mostrarles que esta disciplina no se reduce a un mero discutir por
un tema sin fin (aunque sigan existiendo temas de los que aún no encontramos
solución), sino que la filosofía también trata de analizar los distintos
paradigmas por los cuales nos regimos, develar las falencias y buscar nuevas
soluciones para mejorar nuestro alrededor.
Si
llegamos a permitir que se sigan reduciendo las horas pedagógicas de nuestra práctica
como docentes estaremos facilitando que la escuela sea una fábrica de seres
robotizados, porque “La filosofía
permite, de manera sintética, heredar la sabiduría acumulada en la historia de
la humanidad.” (Corzo, 2009) . Estaríamos permitiendo
que las elites finalmente cumplan con su cometido; dominar por completo a los
individuos, dominar por completo a una masa que se mueve a su antojo. Bauman
señala “(…) el trabajo del pensamiento crítico
es sacar a la luz los muchos obstáculos que entorpecen el camino hacia la
emancipación”. (Bauman, 2004) .
Con
esto respondo una de las interrogantes planteadas anteriormente, es mal visto
ser reflexivo, es mal visto estudiar filosofía porque es llenarse de armas para
poder hacer frente al sistema que nos domina y el enseñar filosofía es mucho peor,
porque tal como dijo un 31 de agosto del 2011 Arturo Martínez, Presidente de la
CUT de nuestro país, refiriéndose a los profesores de filosofía: “a los cabros les llenan la cabeza de porquerías, para que salgan
a tirar piedras y hacer desórdenes". Si llenar de porquerías la cabeza de los estudiantes es
llenarlos de cuestionamientos, entonces sí lo hacemos, claramente no les
enseñamos a tirar piedras, pero sí les mostramos el derecho que tienen como
seres humanos de hacerse preguntas, de asombrarse ante lo desconocido, de
asumir la ignorancia para incentivar un nuevo conocimiento. Pero si hacer desórdenes
y tirar piedras se trata de otorgarles las armas necesarias para la construcción
del pensamiento crítico, para que ellos puedan rebatir ante lo que nos les
parece justo como individuos, como sujetos sociales, entonces sí lo hacemos. Savater
no lo puede ejemplificar mejor “El
objetivo explícito de la enseñanza en la modernidad es conseguir individuos auténticamente
libres” (Savater, 1997) .

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