Te escribiría treinta mil canciones,
que te contarían
que eres aquél que arregla los días con dos palabras,
que sólo tu mirada me trastoca;
como una contracción en medio del pecho,
desplegando diversas sensaciones
que van envolviendo cada uno de mis recovecos
hasta perderme entre tus manos.
El camino a tu lado es cada vez más real,
y la vida parece no ser un sueño,
quizás sentarme a tu lado me ha hecho ver
que contigo cada momento es una nueva canción,
donde las notas las esparces sobre aquellos ideales
que impulsan nuestras composiciones
y nuestra locura tan cómplice se vuelve invencible,
después de regalarnos un momento único
envuelto en la simplicidad de sonrisas de colores armónicos.
que te contarían
que eres aquél que arregla los días con dos palabras,
que sólo tu mirada me trastoca;
como una contracción en medio del pecho,
desplegando diversas sensaciones
que van envolviendo cada uno de mis recovecos
hasta perderme entre tus manos.
El camino a tu lado es cada vez más real,
y la vida parece no ser un sueño,
quizás sentarme a tu lado me ha hecho ver
que contigo cada momento es una nueva canción,
donde las notas las esparces sobre aquellos ideales
que impulsan nuestras composiciones
y nuestra locura tan cómplice se vuelve invencible,
después de regalarnos un momento único
envuelto en la simplicidad de sonrisas de colores armónicos.

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