Con la voz franco-argentina te lo leería,
pero sólo resultaría un evento chistoso,
del cual te reirías a carcajadas,
por mi chilenismo casual en el lenguaje
y mi español afrancesado a la fuerza.
Pero al menos podría ver como tus labios forman poco a poco
una sonrisa constante,
intacta,
permanente por un instante
la que me deja perpleja ante la maravilla
de verte sonreír
y tu boca,
tu boca con esa sonrisa,
sería la que me invitaría
a regalarte uno de mis pequeños besos,
esos besitos que vienen con un juego de mariposas,
a veces con un juego más osado
y a veces vienen con palabras dulces.
Y te dedicaría el capítulo 7
porque sé que te encanta,
porque sabes que me encanta,
porque sabes que tu boca me encanta
y porque sabes que me encantas.

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