Toque mi cara y no sentí mis pies,
Todo se desarma con el aliento
¿quieres poner tú los colores?
sigo un pensamiento perdido detrás de tus dedos,
y suaves tus caricias
que me queman y buscan lo que perdí.
Cuestiono lo que el teléfono dice
y si ya no vuelvo,
no me lo perdono.
No retrotraerse,
no buscar consejos,
no esperar a la suerte,
y no dormirme en el intento
lejana es tu sonrisa,
lejanos son tus dedos.
Sólo es el comienzo.

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