me sonríen entre líneas,
cada vez que me siento en la misma tinaja
a saciar mis dudas,
esperando tal vez una respuesta
de un ojo inquieto pidiendo razón
y sentido común ¡por favor!
Ahorco mi sensiblidad al respetar un tanto
las orquídeas que esta mañana tiré a la basura
con un poco de pan demigajado
por las hormigas que duermen en mi cocina.
Alguna vez creí sentirme tan libre como tú,
pero luego desperté de esa necia ilusión;
las olas en las paredes insisten en mostrarme
las cosas tal como son.
Ya no creo en las buenas intenciones,
tal vez porque la moral me las quitó,
sólo vivo y siento para mí,
cansada de dar el gusto a todos los idiotas.


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