Pedazos que se caen detrás de la muralla
se revuelven en los recovecos
de tus pensamientos ineptos,
sin querer,
el ocaso se burló de tu insistencia patética,
que agudizó al día siguiente
con un sin fin de lágrimas inermes
esparcidas sobre tus sábanas nuevas.
Quizás la vida no te trata como tu quieres
quizás te quejas demasiado,
quizás no miras con atención
o quizás tu locura te tiene cegada.
Construye castillos en el aire,
un castillo que nunca has de habitar,
construye nubes de algodón
para que soporten tu cuerpo cada vez que vayas cayendo.
Rocío perpetuo en el alero de la noche paciente
pedazos de niño ahogados en la alfombra más cercana,
quizás tus ojos y tu ego no fueron la solución al problema.

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