Ese revoltijo que va y viene
en un vaivén encerrado de atados con nudos ciegos
que nadie se atreve a desatar.
No se llora en la leche derramada,
ni los platos rotos se pagan,
pues los hechos no son para arrepentirse,
ni para tratar de borrarlos con miga de pan.
Al final todo parece medio en serio
o medio en broma
sin cuidados a la hora de dormir,
sin tino a la hora de conversar
o demasiado emocional para discutir
razones sin argumentos.
El hecho más simple puede ser el más complejo,
no hay palabras existentes para su descripción,
sólo sensaciones indescriptibles
que ahorcan el ocaso menos pensado.


Me ha gustado, no es que sea lo más cómodo de leer y, precisamente, por eso es que me ha gustado, pues supongo que era esa la idea.
ResponderEliminar