Esa carencia que mueve el piso con impetuosidad
criada bajo retazos perdidos en la oscuridad próxima,
recaen en los brazos inertes de la torpeza;
quién dijo que la soledad era mala compañía
cuando al anochecer se rellena entre pedazos de canapé a medio masticar,
quizás las hojas otoñales no querían interrumpir
como la noche se guiaba medianamente,
a través de la perpetuidad insensible.
La carencia genera la búsqueda de aquello que se perdió en la mañana.
Puede que no importe que el silencio recorra la habitación,
mientras los sonidos se revuelven
y evocan momentos tardíos
en los que ese enorme gentío abria una agujero dentro de la sien perpetua,
incrédula.
Caminando y visitando nuevos lugares,
ahorcan recuerdos míticos
y desnuda poco a poco algunos pedacitos de basura
que quedaron guardados después de una vida tortuosamente llena de ellos.
criada bajo retazos perdidos en la oscuridad próxima,
recaen en los brazos inertes de la torpeza;
quién dijo que la soledad era mala compañía
cuando al anochecer se rellena entre pedazos de canapé a medio masticar,
quizás las hojas otoñales no querían interrumpir
como la noche se guiaba medianamente,
a través de la perpetuidad insensible.
La carencia genera la búsqueda de aquello que se perdió en la mañana.
Puede que no importe que el silencio recorra la habitación,
mientras los sonidos se revuelven
y evocan momentos tardíos
en los que ese enorme gentío abria una agujero dentro de la sien perpetua,
incrédula.
Caminando y visitando nuevos lugares,
ahorcan recuerdos míticos
y desnuda poco a poco algunos pedacitos de basura
que quedaron guardados después de una vida tortuosamente llena de ellos.

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